Virgilio Levaggi: “Un sector privado moderno y progresista ha contribuido a la afirmación de mejores economías y mejores sociedades”

Con ocasión del seminario “Comunicar los derechos laborales”, que se llevó a cabo recientemente en San José, Costa Rica, VIP entrevistó a Virgilio Levaggi, Director de la OIT para la subregión de Centro América, República Dominicana y Haití, con quien conversamos sobre la situación que está prevaleciendo en el área respecto a diversos temas de relevancia, particularmente, relacionados con el ámbito laboral.

VIP: Usted, en su calidad de autoridad de la OIT para la región, lleva varios años recorriendo Centro América, ¿qué diagnóstico hace de la situación del área en los temas que usted gestiona?

VL: Creo que la promoción de más y mejores puestos de trabajo en Centroamérica es un desafío político (gobernabilidad democrática), económico (crecimiento con uso intensivo de conocimiento) y social (desarrollo inclusivo). Centroamérica, 25 años después de los acuerdos de paz, necesita un modelo de desarrollo que permita que las ciudadanas y ciudadanos de sus países puedan vivir en una sociedad segura; en una economía que les permita progresar y no sólo sobrevivir; en una democracia donde los derechos económicos, sociales y culturales sean tan garantizados como los cívicos y políticos.

Se ha avanzado en muchos aspectos, pero se necesita mayores esfuerzos para superar las desigualdades y que, así, la mayoría de centroamericanas y centroamericanos sientan que están teniendo las oportunidades que ciudadanos en otras partes del mundo tienen: que puedan trabajar en la formalidad (donde se respeten sus derechos y se garantice acceso a la protección social), y no tengan que migrar para realizar sus legítimas aspiraciones de progreso personal y familiar; más que elecciones libres y legítimas para que se profundice en la democracia que puede permitir el progreso material y la paz social que anhelan quienes viven en el Istmo.

VIP: ¿Percibe que C.A. está haciendo esfuerzos suficientes para mejorar su condición actual o está rezagada en los temas clave?

VL: Creo que se necesitan esfuerzos en campos como la modernización educativa y en la toma de conciencia de la centralidad de temas como el combate contra el trabajo infantil, para que las niñas y niños centroamericanos puedan vivir su infancia y, entre otras cosas, estudiar. Esa modernización educativa debe proyectarse hacia la formación profesional, pues se hace indispensable entrar con más capacitación en el mercado laboral, para que las y los adolescentes centroamericanos puedan tener trayectorias laborales positivas. Más aún, sería importante poder garantizar a la mayor cantidad de jóvenes de los países centroamericanos el acceso a estudios superiores así como establecer una adecuada política de promoción del empleo juvenil.

Otro desafío que me parece muy importante es la mejor integración de las mujeres en el mundo educativo y profesional de los países. Existe todavía una visión cultural de que las mujeres deben hacerse cargo del cuidado de niños y ancianos en las familias y eso es simplemente un prejuicio que se funda en una falta de reconocimiento de la igualdad fundamental entre hombres y mujeres. Esto es especialmente importante cuando existen países en el Istmo cuya población económicamente activa es mayoritariamente femenina.

Otro tema -que no es sólo de derecho sino también económico- es la plena incorporación de los integrantes de los pueblos originarios en los respectivos esfuerzos nacionales por progresar. No puede pensarse que una sociedad en la cual la mayoría del 41 por ciento de sus habitantes indígenas no tiene acceso a un trabajo formal pueda progresar en el corto, mediano y largo plazo. Más aún cuando dichos habitantes tienen una gran capacidad de trabajo y un espíritu emprendedor que deben ser incorporados plenamente a los esfuerzos por progresar.

VIP: ¿Qué factores considera necesarios para que la sociedad centroamericana alcance mejores logros en el ámbito laboral?

VL: Creo que el respeto al ordenamiento legal es esencial para cualquier sociedad que quiere progresar en el marco de una democracia, con un Estado de Derecho sólido. Creo que es esencial reconocer que las empresas son comunidades de personas y, desde esa perspectiva, la inversión en ellas es esencial, especialmente cuando la globalización nos ha colocado a todos los pueblos del mundo en una economía del conocimiento, donde lo que hace la diferencia no son las ventajas comparativas (riqueza natural) sino aquellas competitivas (las que construimos la gente con nuestra inteligencia y conocimientos). Honestamente, pienso que hay espacios de liderazgo y modernidad en los diferentes países centroamericanos; pero que falta para que en ellos puedan integrarse todos sus ciudadanos.

VIP: ¿Por qué persisten los conflictos sociales, si la región ha superado los conflictos militares que la limitaban? ¿Qué ha ocurrido para que se mantenga el clima polarizado en varios países?
 

VL: Si se analizan bien, las razones estructurales de la conflictividad de ayer no han desaparecido totalmente. Las agendas sociales que surgieron de los acuerdos de paz no han sido priorizadas en diferentes momentos y ello lleva a que exista una persistencia de la desilusión y de la marginación. Lo peor para la cohesión social es la inequidad y la desigualdad. Pero no sólo dicha inequidad y tal desigualdad son malas para la cohesión social, lo son también para el progreso económico. Sin un mercado interno suficientemente rico o sin una población económicamente activa adecuadamente educada el desarrollo sustentable es una utopía. Para ciertos analistas la violencia que caracterizó al istmo el siglo pasado ha persistido en las maras y la delincuencia. De ambas ha aprovechado el narcotráfico internacional.

VIP: ¿Cuáles son las limitaciones que aún se advierten en las relaciones de los diversos interlocutores de la sociedad civil?

VL: Para mí, la principal limitación es su escasa institucionalidad. En América Latina hay que pasar del protagonismo de las individualidades hacia un rol proactivo de parte de las instituciones. Las personas pueden pasar; pero las instituciones pueden y deben garantizar las relaciones en cualquier comunidad. Al Estado le falta institucionalizarse adecuadamente y también a diferentes organismos de la sociedad civil. La economía institucional ha demostrado cómo las instituciones abaratan los costos de transacción. Para mí, además, las instituciones abaratan los costos de transacción social y también aquellos de la política. Las instituciones son facilitadoras de instituciones si están bien diseñadas, funcionan adecuadamente y responden a los valores compartidos por una comunidad.

VIP: Hay experiencia en varios países, como El Salvador, Honduras y recientemente también en Guatemala, de la conformación del Consejo Económico y Social? ¿Qué oportunidades vislumbra para estas instancias a la hora de incidir en los grandes temas de referencia de sus respectivos países?

VL: Este es un caso de mayor o menor institucionalización. Como OIT hemos estado comprometidos con el CES en Honduras y vemos cómo después de la asunción del Presidente Lobo este espacio ha recibido recursos para poder funcionar y una tarea en el marco del acuerdo nacional al que han llegado los hondureños. Si en los espacios de diálogo social no se consiguen resultados dichos espacios y susmiembros se desprestigian. La clave en las democracias contemporáneas es definir metas alcanzables y relevantes para los individuos y sus sociedades y generar resultados que indiquen avances hacia su consecución. El CES en El Salvador ha venido recorriendo un camino no exento de complejidades; sin embargo viene afirmando su institucionalidad. Ambos cuentan con el reconocimiento de que son efectivamente representativos y nadie que debiera estar representado se siente marginado. Eso es importante.

VIP: ¿Cuál es su valoración del rol que juega el Sector Empresarial en la región? ¿Sigue siendo un actor relevante o hay nuevos protagonistas en la escena nacional?

VL: Las comunidades de personas orientadas hacia la producción de bienes y la prestación de servicios, las empresas, serán siempre esenciales para las sociedades y sus economías. Las organizaciones de empresarios o de empleadores, tanto sectoriales como a nivel nacional, siempre serán cruciales en una democracia pues representan la mayoría del PIB que se produce en un país. Las pequeñas, medianas y micro empresas constituyen en Centroamérica un tejido muy amplio, en constante renovación, y son las principales generadores de puestos de trabajo en cualquier economía. Ese universo debe encontrar instituciones representativas que les permitan avanzar su propia agenda.

Pienso que las organizaciones del sector empresarial serán relevantes en la medida que sean coherentes con sus valores, que pongan antes que nada el desarrollo nacional y sepan sintonizar con las aspiraciones de sus integrantes; pero más importante aún, con las aspiraciones de los ciudadanos de las sociedades en las cuales desempeñan sus actividades.

Un sector privado moderno y progresista ha contribuido a la afirmación de mejores economías y mejores sociedades en no pocos países latinoamericanos en el último cuarto de siglo. Los empresarios de dicho sector hicieron una apuesta por la democracia política, por la democracia económica y por la democracia social. Ellos son reconocidos como los adelantados de una nueva América Latina, cuya contribución a la humanización de la globalización queda más clara cuando se contrasta lo sucedido en ciertos países desarrollados a raíz de la crisis financiera que comenzara en Wall Street.

CACIF