Discurso del Dr. Marco Augusto García Noriega, Presidente de CACIF y de CEIB

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Señor Presidente Constitucional de la República de Guatemala, Jimmy Morales

 

Señor vicepresidente de la República, Jafeth Cabrera

 

Embajadora Sandra Jovel Ericka Jovel Polanco, ministra de Relaciones Exteriores de la República de Guatemala

 

Excelentísima Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana

 

Distinguido señor Antonio Garamendi, vicepresidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales

 

Distinguido Antonio Malouf, presidente del Comité Organizador del XII Encuentro Empresarial Iberoamericano

 

Señora Susana Asensio, alcaldesa de la ciudad de la Antigua Guatemala

 

Distinguido señor José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España

 

Distinguido señor Rafael Briz, president de la Cámara Española de Comercio en Guatemala

 

Distinguidos empresarios

 

Cuerpo diplomático

 

Funcionarios de Gobierno

 

Señores representantes de los medios de comunicación

Hoy inicia el XII Encuentro Empresarial Iberoamericano y, para Guatemala, es un honor darles la bienvenida a tan distinguidos invitados y deseamos que se sientan como en casa, en esta bella ciudad de Antigua Guatemala.

Quiero reconocer en esta oportunidad el trabajo del comité organizador, presidido por mi querido amigo, ingeniero Antonio Malouf; al equipo liderado por el Licenciado Roberto Ardón, del Sector Privado Organizado de Guatemala, y sobretodo a la Secretaria General Iberoamericana por su compromiso permanente y trabajo incansable para que este evento sea un  éxito para toda la región, integrada por 22 países que tienen 713 millones de habitantes que confían en un mejor futuro.

Los encuentros empresariales iberoamericanos que se celebran cada dos años tuvieron un origen sencillo, y se quería aprovechar la Cumbre de Jefes de Estado para que, derivado de las conclusiones  de los empresarios, se impulsaran políticas de Estado que permitieran el desarrollo económico de nuestros países.

Quisiera reconocer en esta oportunidad la visión y apoyo que tuvieron y tienen estos encuentros, sobretodo del Estado español y la presencia, en su momento, de su majestad el Rey Juan Carlos I, seguido este apoyo con la presencia de su hijo, Su majestad Felipe IV. Ellos, con una visión de integración iberoamericana, respaldada en su origen por distinguidos estadistas, se iniciarán los primeros pasos firmes en la integración económica iberoamericana.

Decía al principio que su origen es sencillo, pues participaban 3O empresarios presidentes de las cúpulas empresariales. Hoy están presentes 700 empresarios y participan 6 jefes de Estado, lo cual constituye un récord de asistencia y de interés, sin duda alguna, por fortalecer lazos comerciales en la región.

Ahora bien, actualmente, los ojos de las grandes potencias económicas como Estados Unidos, Europa y Asia, están puestos en la región iberoamericana como un gran mercado comercial con infinitas posibilidades. Y esto es un fenómeno que los analistas predicen que se producirá en los próximos diez años.

La pregunta que nos debemos plantear es si como región económica y en lo individual estamos preparados para integrarnos económicamente, fortalecer nuestras relaciones comerciales iberoamericanas y hacer un frente económico común que nos permita sacar las mayores ventajas en las negociaciones económicas que se avecinan.  Esto implica hacer realidad que dentro de la región iberoamericana efectivamente se de un libre intercambio de capital, bienes, y servicios

Desafortunadamente esta pregunta debe tener una respuesta negativa para la mayoría de los participantes y esto se debe a que por razones históricas y culturales hemos estado esperando que la integración iberoamericana se de en su orden, primero políticamente y, segundo, que la consecuencia sea el establecimiento de relaciones económicas.

La realidad ha demostrado que la mayoría de esfuerzos de integración por la vía diplomática o política ha fracasado o ha tenido éxitos muy por debajo de lo esperado, y pongo como ejemplo el mercado común centroamericano y en Suramérica. Las exportaciones totales de Centroamérica sumaron 7,811 millones en 2017, superando el desempeño exportador en el mismo período en el año 2016, con un incremento interanual del 14.0%. Durante el primer trimestre de 2017, el 28.9% de las exportaciones centroamericanas se realizaron en el mercado intrarregional. Las exportaciones hacia este mercado crecieron en un 2.7% en comparación, las exportaciones hacia terceros mercados crecieron en un 19.2%, observándose un incremento en el valor de las exportaciones hacia mercados como los Estados Unidos, Unión Europea, México y Canadá. 

Es cierto que ha habido esfuerzos individuales de empresas de España, Colombia, México y Chile para invertir en otros países y han tenido éxito, pero son esfuerzos individuales. El comercio no debe tener fronteras y los empresarios no podemos seguir esperando sentados cómodamente a que el sector político internacional iberoamericano se ponga de acuerdo. Han pasado ocho décadas de intentos; queremos seguir esperando que termine el siglo XXI y nuestros descendientes vean nuevamente esfumarse una nueva oportunidad.

El empresariado iberoamericano tiene que tomar la iniciativa y derribemos de una vez por todas esos muros artificiales que nos separan. Yo sueño con carreteras de primer orden mundial que conecten toda América; sueño con puertos y aeropuertos que nos unan; sueño en la utilización de tecnología que permita las negociaciones en forma rápida. Sueño en que la libre locomoción de bienes y servicios  entre nuestros países no se vea afectada por barreras arancelarias y no arancelarias. Es mi ilusión que las transacciones comerciales estén sujetas a una seguridad jurídica, y que el desarrollo social de nuestros pueblos pueda traer prosperidad y un desarrollo integral para la región.

Sin embargo, para que los sueños se vuelvan realidad es necesario enunciar algunos obstáculos que en la mayoría de países son comunes y que algunos han logrado superar.

Exceso de trámites. Nuestros países se caracterizan por lo que se denomina tramitología. Parecería que los funcionarios públicos quisieran justificar su trabajo, pero en realidad, lo que se produce es desmotivar las inversiones o en el mejor de los casos retrasarlas varios años. Proponemos la simplificación de los trámites, que la calidad del empresario y sus obligaciones sea certificada por su país de origen y que esta sea válida en todos los demás, salvo casos de excepción calificada y justificada por normas internacionales de prácticas comerciales que indiquen lo contrario. La simplicidad debe ser la norma.

Seguridad jurídica. Los estados deben comprometerse a dar seguridad jurídica a las inversiones, con normas claras, permanentes e iguales en toda la región iberoamericana. Que las controversias comerciales se resuelvan en períodos razonables, con tribunales de jurisdicción internacional especializados en comercios y que sus fallos sean inapelables.

Falta de infraestructura. Nuestros países necesitan una infraestructura adecuada, puertos, aeropuertos, carreteras internas y otras que unan todos los países de América. Necesitamos comunicaciones, energía  que permita la instalación de empresas en cualquier punto del continente.

Falta de nuevos modelos de educación, no solo que nos permitan salir del analfabetismo material o cultural,  capacitando a las nuevas generaciones en tecnología para enfrentar los retos en materia laboral, comercial y social.

Falta eliminar las barreras arancelarias y no arancelarias  de nuestros países para que efectivamente exista un libre comercio de bienes. Estoy convencido de que la mayor fuente de ingresos del Estado no son aranceles, sino en el desarrollo económico de los países, que no solo crean empleo sino fomentan el consumo y por lo tanto los ingresos fiscales.

El fortalecimiento de las democracias  de los países, aboliendo las dictaduras de partido, y respetando los derechos humanos de propiedad y libertad de comercio.

El libre tránsito de personas. Debemos ir tratando de ir eliminando las visas entre nuestros países; que las personas que puedan conocer, compartir experiencias, dentro de Iberoamérica. Para ello no hay que inventar modelos, simplemente estudiemos y pongamos en práctica las experiencias que otros países han tenido éxitos en materia de regionalización.

Y por último, el empresario debe comprometerse a cumplir la ley, los tratados internacionales, combatir la corrupción, y a mantener una política de responsabilidad social que sea sostenible. Creemos que con políticas de conocer a su cliente, respeto a la legalidad, cumplimiento de obligaciones y rendiciones de cuentas, daremos un gran paso.

Como podemos ver, estos son algunos de los obstáculos que debemos remover. La mayoría les corresponde a los estados miembros de este encuentro y otros a los empresarios; lo importante es que cada parte haga su tarea a la mayor brevedad.

Respecto a lo anterior, podemos tomar dos actitudes:

Seguir igual, reuniéndonos cada dos años y esperando que se de la integración, lo que implica que tendremos economías débiles.

Asumir nuestra responsabilidad y tomar el liderazgo de este cambio.

Yo quiero ver hecha realidad una verdadera integración iberoamericana en la próxima década, y pregunto a los presentes: Ustedes, señores empresarios, ¿aceptan el reto?

 

Muchas gracias

 

CACIF