El derecho de los jueces

Por María Isabel Carrasco

Publicado: 05/08/2018

La tradición jurídica a la que históricamente pertenecemos, la romano germánica o civilista, no se caracteriza por tener al juez como centro o productor del derecho. Al describir nuestra tradición jurídica el profesor de derecho, el académico, juega un papel decisivo en generar la doctrina jurídica. Es por eso, que los estudiantes de derecho aprenden el derecho a través de libros, no de sentencias, como se aprende en el sistema anglosajón. La tradición jurídica en América Latina además de poner al doctrinario en un primer plano sitúa a la ley como la fuente principal, casi exclusiva, del derecho. Esta simbiosis es tan profunda que es común que los estudiantes digan que estudian “leyes”. Y es por esa visión monista de las fuentes del derecho que el legislador, en nuestra tradición, es el único que crea “derecho”.

Los influjos del derecho anglosajón en la región y el prestigio de los sistemas legales de estas tradiciones han sido tan fuertes que, poco a poco, estas formas de crear, entender y aplicar el derecho han ido cambiando. En ese sentido, los juristas latinoamericanos han ido dejando sus posturas positivistas por un lado y adoptando teorías realistas, que entienden al derecho como un instrumento de la política o de la economía. Este cambio se ve reflejado en la creciente valorización del derecho constitucional frente al derecho codificado y legislado, el creciente poder de las Cortes Constitucionales o de las Salas Constitucionales, el boom de las reformas al sector justicia, la introducción de la oralidad en los procesos, la importancia que se le da a la carrera judicial, el sistema acusatorio penal y la introducción de nuevas metodologías de aprendizaje del derecho a través de casos y sentencias hacen evidente esta nueva realidad.

Y, ante esta nueva realidad, en la que la jurisprudencia (mediante sentencias) crea derecho y tiene un rol más importante del que solía tener, cabe preguntarse cuál es el papel de los jueces y cómo se fiscaliza su función. La respuesta no es única y debemos irla construyendo como región y, en cada país en concreto conforme a su cultura jurídica. Creo que para empezar a construirla podríamos afirmar que existe consenso en Guatemala de la importancia de la independencia judicial. Esta independencia debe de ser dentro del Organismo Judicial y frente a los otros poderes. En los diálogos de las Reformas Constitucionales de 2016, recuerdo que ese era una postura común entre los ponentes. Así también parece que la figura del juez empieza a entenderse más como un garante de derechos y libertades y no como un simple interpretador de la ley.

Considero que el gran reto está en encontrar los mecanismos más adecuados para empezar a fiscalizar y transparentar las decisiones judiciales. En los países anglosajones es común estudiar líneas jurisprudenciales; estas se construyen estudiando un problema jurídico determinado, mediante el cual se definen las soluciones que la jurisprudencia ha dado, estableciendo a través de una gráfica si exisate un patrón de desarrollo decisional por parte de un juez o tribunal.

Las líneas jurisprudenciales además de ser una gran herramienta para los estudiantes, pues a través de ella aprenden cómo se está interpretando el derecho, es necesaria para la generación de estrategias procesales para los litigantes y el mejor instrumento para fiscalizar al juez o tribunal. Esto debido a que salirse del patrón o alejarse de la sentencia hito debe de ser una alerta para el ciudadano, este cambio debe de estar justificado. Las líneas jurisprudenciales se han constituido en la mejor forma de establecer los cambios de criterio de los jueces.

Otro elemento fundamental es que los jueces, ahora que se replantea su rol en la sociedad, debe de constituirse en un verdadero garante de los derechos humanos. Y en ese sentido debe de cumplir con los procesos y los plazos que la ley le establece ya que estos no son meros caprichos. En esos elementos de forma del derecho subyacen principios fundamentales como libertad y la dignidad humana. Por eso frases como: “justicia tardía, no es justicia” toman vida en la actuación de jueces y magistrados. Los observatorios judiciales y los estudios sobre el actuar judicial son imprescindibles en una sociedad de derecho de los jueces.

Ponerle atención a los jueces y magistrados a través del estudio de sus sentencias los debería dignificar. Es parte de ese cambio de paradigmas, es parte de dejar de ser positivistas, pero también los obliga a cumplir con sus funciones, a no aprovecharse de esa nueva voz que la sociedad les ha dado. Es importante para la institucionalidad del país que más abogados, estudiantes de derecho y ciudadanos aprendamos a construir estas líneas jurisprudenciales para poder fiscalizar a los jueces y construir juntos un verdadero Estado de Derecho.

CACIF