El TSE frente al proceso electoral de 2019

Por: Mario Yon

Publicado: 29/07/2018

Terminado el Mundial y con el Congreso de vuelta del receso inicia el proceso de “precampaña”. En estos cinco meses que le hace falta al año veremos a candidatos en reuniones, a partidos consolidándose y a ciudadanos meditando su voto frente al proceso electoral que iniciará en enero. Pero durante este periodo el Tribunal Supremo Electoral (TSE) tiene una labor muy importante, debe asegurarse de tener la capacidad de implementar las nuevas funciones que se le asignaron en las reformas de 2016.

Los tres grandes retos del TSE son: implementar el voto en el extranjero, aplicar los nuevos controles en el financiamiento y contratar toda la pauta electoral. El primer gran cambio en ser implementado será el del voto en el extranjero. Para esto el TSE ya realizó tres importantes acciones: anunció que se implementará solo para personas en EE. UU., estipuló que el voto será de manera electrónica y ya habilitó el empadronamiento en el extranjero. Se ha dado a conocer por medios de comunicación que cerca de 150 mil guatemaltecos tienen DPI en el extranjero, documento indispensable para empadronarse. Ciento 20 días antes de las elecciones –cuando se cierre el Padrón– sabremos cuántos guatemaltecos votarán desde el extranjero por el nuevo binomio presidencial.

En segundo lugar encontramos la aplicación de los nuevos controles de fiscalización del financiamiento electoral. Las reformas profundizaron en la forma en que se deben manejar los aportes de campaña. Los partidos deben manejar de manera más cuidadosa sus aportes, sus libros y ahora todos los secretarios del partido son responsables de los aportes. El TSE y la nueva unidad encargada de esta tarea tienen acceso a los datos de financistas que soliciten a la CGC, SAT, SIB y SIT. El Tribunal debe ser capaz de montar esta estructura de fiscalización en todo el país; antes, durante y después del proceso aparecerán denuncias en varios puntos de la República. Denuncias que si no son bien atendidas pueden dificultar o deslegitimar el proceso. Se debe agregar que el techo de campaña es más bajo (cerca de Q28 millones) y un financista no puede aportar más del diez por ciento de este techo.

Por último está el tema de la contratación de propaganda electoral durante las elecciones. Este tal vez será el reto más grande del TSE, ya que las nuevas regulaciones le hacen la única institución que puede y debe contratar propaganda en todos los medios de comunicación, de todos los candidatos, de manera equitativa. Los medios, según la ley, son: “aquellos soportes en los cuales puede ser transmitida una idea o mensaje tales como: Prensa, radio, cine, televisión, internet, cable, distribución de impresos o de otra índole.” Ciertamente cada uno de estos “soportes” representará su propia dificultad de control y asignación, especialmente Internet.

El Tribunal contará entonces con el 0.25 por ciento del presupuesto de 2019 para esta tarea y contratará toda la pauta por medio de una tarifa electoral (el 20 por ciento del valor comercial). Los medios interesados debieron haberse inscrito para este proceso a finales de junio, al parecer no todos lo hicieron, el reglamento dice que era obligatorio. Los medios inscritos deben mandar su tarifario de precios y espacios disponibles para finales de año, por medio de este se calculará la tarifa electoral. Por su parte los partidos y el TSE elaborarán un plan de medios para asignar los espacios disponibles.

La propaganda se transmitirá en la segunda parte del proceso electoral, durante la “campaña electoral” que inicia 90 días antes del día de la elección. Hay que agregar que no se pueden publicar estudios de opinión 15 días antes de la elección y de que los propietarios de medios y directivos son “solidariamente responsables” de infringir las disposiciones de los estudios de opinión. La Cámara de Medios interpuso un amparo para derogar los artículos relacionados con la pauta electoral. Se argumenta que existen violaciones a la libertad de expresión y de empresa.

El Tribunal debería ser capaz de montar una burocracia que cumpla con sus nuevas funciones, ya creó una nueva unidad para cada uno de los retos mencionados. El proceso de voto en el extranjero debe ser claro y debe tenerse el cuidado de proteger la integridad de estos votos. La intensificación del proceso de fiscalización de los fondos de campaña debe ser eficiente y eficaz. La investigación, defensa y condena de un candidato, partido o financista debe ser lo más transparente, rápido y justo posible.

Por último, el TSE debe contratar toda la pauta para todos los candidatos y asignar los espacios de manera equitativa. Sumado a esto debería ser capaz de controlar o por lo menos atender las violaciones a las disposiciones de la propaganda en todos los medios. La legitimidad del proceso electoral dependerá de que el Tribunal logre estar a la altura del reto que los diputados le dieron en 2016.