Importancia de la Contraloría General de Cuentas

Por Diego Marroquín

Publicado 15/07/2018

El Congreso de la República deberá elegir al nuevo Contralor General de Cuentas a más tardar el 13 de octubre de este año, prácticamente estamos a tres meses de tener un nuevo Contralor. Esta es una institución pública extremadamente importante a la cual solemos prestarle poca atención ciudadana. La Constitución le establece funciones fiscalizadoras de los ingresos y egresos del Estado, municipios, entidades descentralizadas, autónomas, así como cualquier persona que reciba fondos del Estado.

Las facultades de la Contraloría van desde la imposición de sanciones pecuniarias –multas– hasta la presentación de denuncias ante el Ministerio Público, para que se promuevan las acciones legales pertinentes ante los tribunales de justicia. Estas facultades llevan implícita la gran responsabilidad de un correcto actuar en la elaboración de las auditorias. Los auditores de la Contraloría tampoco deben abusar de las atribuciones que la ley les confiere.

La Contraloría es nuestra primera línea de defensa para velar por el correcto uso del dinero de los impuestos. Así de simple y claro. Aquí es donde radica la importancia de esta institución y el por qué no debemos dejarla de observar.

A escasos tres meses de esta elección, pareciera ser que no existe el interés ciudadano para fiscalizar este proceso, mejor dicho, no se compara en lo más mínimo al proceso de elección de la Fiscal General realizado hace un par de meses. Es justo acá donde deseo compartir mi preocupación. Desde mi punto de vista, ambos procesos son igual de importantes. Los hallazgos de la Contraloría deben ser, en muchos casos, el punto de partida de investigaciones realizadas por el Ministerio Público.

El proceso de elección del nuevo Contralor cobra una importancia aún mayor cuando estamos prácticamente a seis meses de la convocatoria a elecciones, momento en el cual, para participar como candidato, es necesaria la obtención de la constancia transitoria de inexistencia de reclamos mejor conocido como “finiquito”. Este documento es esencial para la clase política del país. En más de una ocasión hemos visto candidaturas frustradas por la falta del mismo. Esta será una prueba fundamental para el nuevo equipo de la Contraloría.

Razones para explicar la falta de interés por el proceso pueden haber muchas. Hay quienes dicen que la actual Contraloría pudo haber fiscalizado más, otros por su parte dicen que la labor de la Contraloría debido a su naturaleza, pasa de forma inadvertida. Por último, están aquellos que argumentan que el actuar del MP y CICIG en los últimos años ha opacado a la Contraloría. Sea cual sea la razón, el próximo Contralor deber tomar un papel responsable, serio y profundo en la fiscalización del gasto público. Pero, sobre todo, nosotros como ciudadanos debemos exigirlo. Esa demanda ciudadana inicia en la fiscalización del proceso de elección.

Si como ciudadanos hemos adoptado una actitud de fiscalizar la elección del Fiscal General del MP bajo el argumento de no más corrupción, este es el momento para demostrar nuestra congruencia. Como mínimo, el proceso de elección del próximo Contralor, debería contar con la misma fiscalización, escrutinio y cobertura del cual gozó la elección de la fiscal general Consuelo Porras. Lamentablemente, hasta el momento no se observa el mismo impulso.

Un claro ejemplo de esto es que el pasado 4 de julio fueron electos por su gremio, los representantes del Tribunal Electoral del Colegio de Contadores Públicos y Auditores. Hecho que para la mayoría de la población pasó inadvertido. Estos miembros del Tribunal Electoral, los decanos de las facultades de la carrera de contaduría pública y auditoría junto con Félix Serrano, rector de la Universidad Mesoamericana, serán los integrantes de la Comisión de Postulación, la cual iniciará el 8 de agosto.

Por lo anterior estimado lector, le pregunto ¿Qué tanto piensa involucrarse en fiscalizar este proceso? Espero sea mucho, Guatemala merece el esfuerzo.