Guate Íntegra: “Las palabras convencen, los ejemplos arrastran”

Por Laura Castañeda

Publicado 22/04/2018

Desde el año 2015 el ambiente político de Guatemala ha estado literalmente en la montaña rusa. Ese subir y bajar vertiginoso y la lucha entre los “buenos” y los “malos”, más el corre-corre del día a día nos han tenido envueltos en una constante crisis que se ha manifestado en varios aspectos negativos, especialmente en la polarización de las posiciones sobre temas ideológicos y políticos, y una severa contracción económica.

No cabe duda que los ciudadanos que seguimos de cerca el devenir del país nos hemos dividido en dos grupos. Por un lado los que han estado a la espera que alguien tome la batuta y contribuya al orden de este caos. Y por el otro lado los que han intentado tomar el liderazgo en contra de la corrupción con alguna propuesta novedosa. Estas dos conductas han sido desafortunadas porque por un lado la pasividad no ayuda, y por el otro lado el formato y los protagonistas de eventos en pro de la transparencia y en contra de la corrupción han sido atacados masivamente porque, según sus detractores, adolecen de credibilidad.

En medio de esta dinámica pendular, surge la iniciativa “Guate Íntegra”. La consistencia de la iniciativa se manifiesta con la forma en la que se presenta y el fondo de lo que es. Llega en medio del caos como un bálsamo esperanzador y constructivo. ¿Qué tiene de especial esta iniciativa que logra capturar el interés y la fe del ciudadano? En esencia tres aspectos que vale la pena resaltar.

El primero es la integración variopinta de sus actores. Son hombres y mujeres de edades, especialidades y roles muy diversos en donde todos, o por lo menos la mayoría de ciudadanos que amamos a Guatemala y que queremos que este caos contribuya al cambio positivo del país, nos sentimos identificados.

Lo segundo es la humildad y respeto de la propuesta. Humildad para reconocer que no se puede seguir haciendo lo mismo, y respeto para señalar comportamientos lamentables –no personas– que deben ser modificados. Todos queremos resultados diferentes, y definitivamente ser consciente de que las cosas no deben seguir funcionando como antes, es un gran acto de humildad típico de líderes genuinos.

Lo tercero es la toma de acción real sobre varias situaciones específicas que requieren ajuste o cambio.

La propuesta se resume en: promover las buenas prácticas éticas en las empresas a todo nivel y de toda índole; formar a la juventud en valores y educación cívica valiéndose de la tecnología; fomentar la implementación de procesos administrativos y contrataciones con cláusulas anticorrupción mundialmente conocidas; promover la transparencia electoral desde la gobernanza del sector privado; y por último, pero no menos importante: fortalecer la Unidad Especializada de Control y Fiscalización de las Finanzas de los Partidos Políticos del Tribunal Supremo Electoral.

¿Qué puede advertirse que subyace detrás de esta iniciativa? Por lo menos tres cosas básicas: el amor a Guatemala, la necesidad del cambio y el deseo de “ver hacia adelante”.

Es loable que líderes del talante y magnitud que integran la iniciativa se comprometan seriamente con este gran cambio. Los líderes empresariales, al igual que lo han implementado en sus empresas, reconocen que de la misión a la acción tienen que haber básicamente: planes, ejecución, responsables e indicadores. Enfocar operativamente esta propuesta bajo la máxima de Peter Drucker de que “Lo que no se mide, no se puede mejorar”, va a ser el éxito de la misma que se verificará de cara a las Elecciones del 2019.

Pero más allá de la importancia en la operatividad de las acciones de Guate Íntegra y sus logros, lo verdaderamente significativo es el ejemplo que los líderes están dando a los ciudadanos, especialmente los más jóvenes. La humildad de su actuación y su compromiso por reconstruir una Guatemala mejor es el verdadero legado trascendental de esta iniciativa. Estos aspectos nos motivan como ciudadanos a seguirlos y aportarles todo lo que esté a nuestro alcance para que Guate Íntegra tenga éxito, y que al final de esta crisis todos podamos decir que contribuimos a que Guatemala “levante sus alas más que el cóndor y el águila real” como reza nuestro bello himno nacional.

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