Innovación centrada en las personas

Publicado por Claudia galán

Publicado 23/03/2018

Frente a la economía digital, en la actualidad las empresas se encuentran frente a nuevas dinámicas comerciales, culturales y sociales. En este sentido la innovación se ha convertido en el motor para transformar las compañías.

Hoy en día existen diversas metodologías que buscan apoyar los procesos de innovación. El design thinking, o pensamiento de diseño, es una metodología apoyada en desarrollar la innovación centrada en las personas. Este mecanismo coloca al cliente en el centro, por lo que la comprensión de sus necesidades y expectativas insatisfechas se convierte en la oportunidad para proponer nuevas ideas.

Esta metodología impulsa un nuevo enfoque para innovar a través del “actuar para aprender”, donde la empresa debe estar más abierta ante las propuestas de sus colaboradores, permitiendo que la creatividad se convierta en el corazón del negocio, y sea parte fundamental de la cultura organizacional.

Es importante recalcar, que más del 80% de los sistemas de gestión se enfocan en capturar el valor, más no en generarlo. Tal es el caso de las conocidas herramientas para la Planificación de los Recursos Empresariales (ERP), que capturan valor para mejorar el funcionamiento del negocio. Su misión es facilitar la planificación de todos los recursos de la empresa. Sin embargo, el design thinking permite que cada proceso cree valor a través del diseño de soluciones disruptivas y atractivas.

Por lo tanto, esta metodología crea valor mediante la observación del usuario al establecer prototipos de las ideas más prometedoras. Recabar información y observar al cliente permite crear valor a través de las reacciones de los usuarios.

El “design thinking” es una metodología de gran utilidad que se ha convertido en una  solución para las empresas innovadoras al desarrollar productos y servicios mediante el conocimiento generado por los usuarios.

Hoy en día este concepto ha cobrado mayor importancia en los negocios ya que su función va más allá de la simple creación de productos, pudiendo aplicar también servicios y procesos considerando las necesidades de las empresas para diferenciarse en mercados cada vez más competitivos.

Se trata de una metodología que observa al cliente con el fin de ofrecer soluciones que se enfoquen en ellos. Es centrar la innovación en las personas.