El desafío de una institucionalidad estática

Por Claudia Galán

Publicado 11/03/2018

En mis columnas anteriores he insistido en las instituciones como las reglas del juego, y su incidencia en el crecimiento económico. Para explicar las causas del desarrollo, por qué hay países que crecen más y otros que se frustran en el intento por conseguirlo, vale la pena preguntarse qué papel juega la calidad y el fortalecimiento de las instituciones.

Para tener un ejemplo claro y concreto, centrémonos en el caso chileno. Esta economía en las décadas pasadas contaba con tasas muy bajas de ahorro. Durante los años cincuenta a setenta e inclusive los ochenta, la tasa de ahorro oscilaba entre el diez por ciento y el 15 por ciento del PIB. Lo anterior tuvo como resultado que la economía chilena creciera muy por debajo del resto de países latinoamericanos.

Fue hasta finales de la década de los ochenta cuando la economía chilena duplicó su tasa de ahorro alcanzando tasas entre el 20 por ciento y 25 por ciento de su PIB de manera sostenida durante la siguiente década.

Surge entonces la pregunta: ¿Son verdaderamente las instituciones un motor para el crecimiento de los países?

Efectivamente, lo que ocurrió en Chile fueron ciertos cambios a las reglas del juego, transformando sus instituciones. El Estado tuvo una presencia activa en el devenir económico.

Para poder establecer una relación empírica entre la institucionalidad y el crecimiento económico un profesor e investigador de la Universidad de Chile, diseñó en 2007 un índice, que permitió cuantificar la calidad de las instituciones en las diferentes regiones del país durante los últimos veinte años con datos disponibles en el periodo 1984-2004.

A diferencia de otros índices, no se elaboró a base de percepciones, sino por medio de denuncias que ameritaron ser investigadas. Para la construcción del mismo, se elaboraron tres indicadores a los cuales se les asignaron pesos relativos a los componentes considerados para su elaboración.

Se tomaron tres delitos denunciados e investigados por la Policía de Investigaciones de Chile desde 1984 al 2004, en cada una de las regiones: delitos contra la fe pública y por empleados públicos en sus cargos, usurpación de aguas, propiedades y estafas, y por último, delitos económicos y tributarios.

Se obtuvo que de los tres indicadores, tanto el primero como el tercero generaban un impacto negativo en el crecimiento. Mientras más alta era la presencia de denuncias investigadas, menor era la percepción de institucionalidad.

Los hallazgos demuestran la existencia de una relación entre la institucionalidad y las tasas de crecimiento. Mientras más adecuada es la institucionalidad de una región, mayor es su nivel de crecimiento.

Por lo que al medir el impacto de las instituciones en los niveles del PIB per cápita de las regiones, se obtuvo que cerca del 48.4 por ciento del crecimiento era explicado por la calidad institucional de cada una de estas regiones.

Aunado a ello, al analizar las brechas entre la región con mayor crecimiento (región II) y la de menor crecimiento (región IV), se pudo concluir que cerca del seis por ciento estaba explicada por las diferencias en la calidad de las instituciones que poseen.

Por lo tanto, se puede concluir que la institucionalidad modela el comportamiento de los individuos, afectando así el desempeño económico.

Pensando en las condiciones actuales de nuestra Guatemala, vale la pena cuestionar cómo la involución de nuestra institucionalidad tiene una relación directa en la forma de conducta de los individuos. Estos se comportan de acuerdo a cómo perciben la institucionalidad actual, teniendo así impactos nocivos en el desempeño económico.

La institucionalidad se basa entonces en dar seguridad y confianza a quienes involucra, además de dar señales de adaptación a los cambios que caracterizan a la sociedad actual.

Tras dos años de una agenda marcada por la lucha contra la corrupción, vale la pena preguntarse cuál debe ser la transición correcta para nuestras instituciones. ¿Qué transformaciones deben surgir? ¿Qué efectos económicos tendrán dichas transformaciones?

De no evidenciar cambios en un mediano a largo plazo, los efectos en el crecimiento serán aún más perjudiciales. Pues en la medida en que nuestra institucionalidad se mantenga estática, esta fracasará.