Institucionalidad, puente para retomar el rumbo económico

Por Claudia Galán 

Publicado 18/02/2018

En 2017, América Latina y el Caribe enfrentaron un contexto externo más favorable en el ámbito real y financiero. A mediados del 2016 se registró un repunte cíclico que continua cobrando impulso. Se estima que cerca de 120 economías, generadoras de tres cuartas partes del PIB mundial, registraron un repunte del crecimiento en 2017, siendo el  crecimiento mundial más robusto desde 2010.

En Centroamérica, la actividad económica continúa mostrando un desempeño favorable motivado por la demanda interna y el consumo privado impulsado por las remesas familiares particularmente en los países que integran el Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras). El panorama económico para el cierre de 2017 fue positivo, sustentado en la expansión del consumo privado y del aumento de las exportaciones, ante la creciente demanda externa, en particular de EE.UU, principal socio comercial de la región.

Si observamos el comportamiento de la economía mundial y la guatemalteca de 2010-2018, observamos que en los ciclos en que la economía mundial crece con menor dinamismo o inclusive decrece (2012-2015), la guatemalteca despega. Sin embargo, cuando la economía mundial empieza a recuperarse en 2015, la economía guatemalteca se contrae.

A partir de 2015, el panorama político en Guatemala empezó a complicarse ante escándalos de corrupción que han marcado los últimos dos años, dejando en evidencia un sistema político bajo la dictadura de la corrupción que ha debilitado la institucionalidad generando desconfianza e incertidumbre en los agentes económicos.

Gráfico 1

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Evolución PIB en Guatemala y el mundo

 

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de cifras oficiales.

Al analizar la evolución del PIB real en las economías de la región incluyendo República Dominicana en el periodo 2015-2017, con las estimaciones al cierre del año anterior y proyecciones de crecimiento en 2018 y 2019, la economía panameña se encuentra a la cabeza.

A pesar de una leve desaceleración económica evidenciada en el periodo 2015-2016. A partir de 2016 la economía panameña despegó nuevamente y se ubica a la cabeza en la región con la mayor tasa de crecimiento.

En el tercero y cuarto puesto se ubican Nicaragua y Honduras con un crecimiento estimado en 2017 del 4.5% y 4.1% respectivamente. Nicaragua podría alcanzar un crecimiento del 4.4% en 2018 y Honduras el 3.6%. Ambas economías podrían crecer en 2018 con tasas  superiores a las de Costa Rica y Honduras (3.6%), Guatemala (3.4%) y El Salvador (1.8%).

Lo anterior confirma nuevamente una desaceleración del crecimiento económico del país y vale la pena preguntarse qué factores han motivado el  boom económico panameño para crecer de forma sostenida y que Guatemala carece.

Gráfico 2

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Evolución PIB Centroamérica de 2015 a 2019

 

Fuente: Banco Mundial. e/ estimación, f/pronóstico.

1. Inversión como motor de crecimiento

Al observar la evolución de la IED en la región, no es coincidencia que Panamá se ubique nuevamente a la cabeza con US$5 mil millones en atracción de capitales extranjeros, mientras Guatemala apenas alcanzó los US$1 mil 068 millones.

Para Guatemala la inversión sigue siendo limitada, particularmente en infraestructura en un momento en el que el crecimiento económico está expuesto no solamente al cambio de las condiciones externas debido al aumento de las tasas de interés, los precios de los combustibles y la materialización de nuevas políticas comerciales y migratorias por parte de EE.UU, sino también a la inestabilidad institucional y crisis política que ya impacta la esfera económica.

La atracción de IED ha evidenciado una profunda caída en los últimos tres años, principalmente motivada por la inestabilidad política acentuada por la falta de certeza jurídica y débil institucionalidad para garantizar las inversiones en el país. La IED representó apenas el 1.6% del PIB (2016), mientras que en países como Nicaragua (6.5%), Costa Rica (4.75%) y Honduras (3.5%) este indicador ocupa mayor porción en el PIB.

Las posibles inversiones que podría haber captado el país se realizaron en otros países de la región favorecidos por un mejor entorno propicio para la inversión y los negocios.

De cara a un nuevo año es imperativo pensar en un plan de reactivación económica que permita impulsar las inversiones con reglas claras y un marco jurídico estable. Mientras esto no suceda el panorama económico no cambiará y las señales de debilitamiento serán mayores.

Gráfico 3

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Evolución de la IED de 2012 a 2016

(cifras en millones de US$)

 

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de cifras oficiales.

Según la Cepal, los países de rápido crecimiento presentan altos niveles de inversión pública, superiores al 7% del PIB. En el periodo 1960-2001, se estima que 48 economías avanzadas y en desarrollo fomentaron la inversión pública obteniendo efectos positivos sobre el crecimiento.

En el caso de Panamá la tesis anterior se ha cumplido. El país centroamericano ha mostrado una importante evolución en la inversión pública en infraestructura obteniendo así un mayor crecimiento económico. Sin embargo, en el caso de Guatemala la situación se ha revertido, la inversión privada en infraestructura ha sido mayor que la pública en el tiempo.

Efectivamente en la tabla anterior se observa la apuesta por la inversión pública en infraestructura en Panamá alcanzando niveles del 5% del PIB que se han mantenido durante los últimos cuatro años, obteniendo efectos positivos en el crecimiento de la economía panameña. Mientras que en el caso de Guatemala la apuesta se ha concentrado en la inversión privada alcanzando el 2% del PIB, siendo niveles adecuados pero con altibajos derivado del entorno incierto para la inversión ante la falta de estabilidad política y debilidad institucional.

Sin embargo, los niveles de inversión pública en infraestructura son insuficientes, alcanzando para 2015 los niveles más bajos del orden del 0.52% del PIB.

Tabla 1

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Inversión infraestructura total, pública y privada como % PIB

 

Fuente: Infralatam.

Si analizamos la evolución de la inversión en infraestructura como porcentaje del PIB en los últimos siete años nuevamente observamos brechas entre Guatemala y el gigante de la región, Panamá. En 2010 ambas economías alcanzaban el mismo nivel de inversión en infraestructura (4% del PIB). Sin embargo, a partir de 2011 Panamá evidenció un importante empuje alcanzando un 7.43% del PIB en inversión en infraestructura, siendo un motor que explica el dinamismo económico y su expansión comercial.

Gráfico 4

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Evolución inversión total en infraestructura como % PIB en Guatemala y Panamá

(Cifras en %)

 

Fuente: Infralatam, 2015.

2. Institucionalidad inclusiva para la inversión

Si recordamos el famoso libro de Douglass North sobre desarrollo económico e instituciones, definía a las instituciones como las reglas del juego, aquellas que determinan las restricciones y los incentivos en la interacción económica, política y social.

Investigaciones recientes demuestran el papel fundamental de las instituciones en el crecimiento económico. Primero, indican el impacto de la calidad de la gobernabilidad incluyendo el grado de corrupción y la eficiencia del sector público. Segundo, determinan la extensión legal de la protección de la propiedad privada y la aplicación de normativas. Tercero y no menos importante, explican el nivel de limitaciones institucionales y su incidencia en el crecimiento.

En este sentido, el ambiente institucional tiene un rol determinante en la atracción de flujos de inversión, y por consiguiente en el crecimiento económico. La seguridad jurídica se convierte en un factor fundamental para que los agentes económicos estén dispuestos a emprender. Por lo tanto, las normas deben cumplirse sin distinción, con el fin de que exista la confianza de que quienes apliquen los distintos aspectos normativos lo realicen de forma transparente y sin sesgos.

La existencia de una cultura de cumplimiento de contratos y acuerdos es el principal requisito para invertir. Lo anterior hace eco con la debilidad institucional guatemalteca que se ha visto acentuada por instituciones que han politizado la justicia e incumplido acuerdos, obstaculizando así la atracción de inversiones en nuestro país.

Es preciso fomentar instituciones inclusivas que coadyuven a la prosperidad en el largo plazo, este debe ser el camino a emprender este 2018 que recién inicia. Este es el ingrediente principal para mejorar el desempeño económico del país. Las instituciones tienen un papel fundamental en el crecimiento económico, ya que como lo hemos evidenciado en los últimos tres años los shocks a la institucionalidad ocasionaron efectos sobre el crecimiento que de no tomar acciones se pueden mantener en el tiempo. Las instituciones coadyuvan al sistema de mercado, por lo que si son débiles impiden el crecimiento. Por el contrario, si las instituciones son fuertes y firmes permiten la sostenibilidad y determinan el desempeño económico.

 

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