La Corte de Constitucionalidad: 2016-2021

Por Laura Castañeda

Publicado 21/10/2018

El pasado diez de octubre la Cámara Guatemalteca de Periodismo llevó a cabo un foro denominado “Análisis Técnico sobre el fallo de la Corte de Constitucionalidad con relación a la CICIG e Iván Velásquez,” evento que pretendía aclarar las implicaciones operativas del fallo en mención, desde la perspectiva jurídica al gremio de periodistas.

Es de aplaudir este esfuerzo por explicar técnicamente a los colegas de los medios las implicaciones reales de dicha sentencia, porque derivado de un conocimiento limitado de la materia del derecho, ha sido malinterpretada generando confusión en la ciudadanía. Es igualmente importante este foro porque en este proceso de “judicialización de la política” y “politización de la justicia” que está viviendo el país en donde se necesitan de foros y hasta diplomados universitarios para explicar las sentencias judiciales, es necesaria la voz de los órganos colegiados gremiales y la academia como árbitros de un juego que nos conviene ganar a todos.

De aplaudir también la capacidad de convocatoria de la Cámara, porque desde hace varios años no veíamos en el escenario público una colección de abogados notables como los que se dieron cita en ese foro, los cuales de forma magistral, pero muy simple, desmitificaron y aclararon el fallo en cuestión.

Aprovechando ideas que fueron expuestas en ese espacio es bueno reflexionar sobre el actuar de la magistratura VII de la Corte de Constitucionalidad correspondiente al periodo 2016-2021.

Desde la posesión de la primera magistratura de esta Corte hasta ahora, nunca habíamos visto sentencias como las que ya nos tiene acostumbrados la magistratura VII de la Corte de Constitucionalidad. Como las generalizaciones no son justas ni exactas, hay que reconocer que algunos magistrados de esta magistratura son juristas destacados que han razonado sus votos, librado luchas internas en pro del “bien juzgar” y actuado consecuentemente con la ley y la Constitución. Estos serán reconocidos por haber tratado de mantener el Estado de Derecho a flote en un momento histórico grandes retos para el país. Aunque casi están siendo invisibilizados por los desaciertos de la mayoría, tendrán de seguro un lugar destacado en la historia jurídica de Guatemala.

Entonces, siendo lo más exacto posible, y en aras de salvaguardar la institucionalidad de un tribunal de tan alto rango, no podemos calificar o descalificar en genérico a la “Corte de Constitucionalidad” con epítetos peyorativos o insultantes, en virtud de la emisión de sentencias de tinte político que han atentado contra las instituciones republicanas y el país mismo. Estos fallos han sido posibles gracias a la mayoría de los magistrados de la Magistratura VII, no a todos los magistrados.

Es también un buen momento para recordarle a quienes se sientan aludidos que los juristas que allí se eligen solo ostentan el cargo por cinco años, pero su responsabilidad una vez dejan el cargo dura 20 años, por lo que es un completo desacierto y hasta peligroso para ellos mismos, sentirse con el poder de emitir sentencias superiores a la ley.

Los legados que deja esta magistratura y que hay que revertir en los años subsiguientes son sentencias políticas en detrimento del equilibrio de poderes, la soberanía del país; el retardo malicioso en la resolución de fallos cruciales para la economía del país; las órdenes ilegales, el prevaricato y la justicia selectiva que resuelve prontamente cuando así le conviene, no como una constante en la plenitud

hermética del derecho.

Como no es correcto señalar errores sin proponer alternativas, pongámonos manos a la obra. Jurisconsultos como los que participaron en el Foro de la Cámara de Periodistas nos recuerdan que tenemos profesionales de primer orden que merecen el honor de representarnos en las altas cortes. Estos abogados prominentes pueden liderar un movimiento refrescante integrado por profesionales de diversas edades y género que promuevan la recuperación de la institución de la Corte de Constitucionalidad. No permitamos que la decepción actual nos embargue, actuemos ya.

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