Calentando motores

Mucho se ha especulado sobre el panorama político para las elecciones de 2019. Ciertamente no serán elecciones como a las que estamos acostumbrados. La muerte civil de varios de los partidos políticos más importantes, la persecución judicial de algunos personajes del establishment, la ruptura del proceso de sucesión –el famoso “le toca”-, la ausencia de un partido oficial dominante en la escena y la modificación sensible de las reglas de financiamiento político harán que estas elecciones que se avecinan tengan un rostro muy diferente.

¿A qué dinámicas ponerle entonces atención durante los meses venideros? Dejo mencionadas algunas. Primeramente, habrá que ver cómo reaccionan las fuerzas políticas al proceso de consulta sobre el tema del diferendo territorial con Belice. Un referéndum nacional no puede dejar a los políticos ajenos a lo que allí suceda. Esta será una campaña que el gobierno pueda capitalizar basándose en un mensaje de unidad o de orgullo nacionalista. Sin embargo, luce que sería más bien por interés del mismo ejecutivo que del propio partido gobernante, dada la situación actual. Pero por el otro lado los partidos políticos de oposición podrían asumir esta elección como la oportunidad de hacer suyo el mensaje anterior y calentar un poco las estructuras de sus propias organizaciones territoriales. No dudo tampoco que algunos grupos más a la izquierda quieran aprovechar este evento, o bien para descalificar al gobierno criticando los recursos invertidos, el momento de su convocatoria o la instrumentalización oficial de este tema, o que busquen incluso hacer un llamamiento a boicotear el proceso o a generar una especie de segunda urna que les permita volver a traer a la mesa su olvidado llamado a una refundación del estado.

El segundo proceso importante es el de las reformas electorales.  Quedan pocos meses para ya para una reforma pueda ser aprobada, con algún mínimo de vigencia para el próximo proceso electoral. En los próximos 3 meses veremos intentos finales de pasar una reforma que busque bajar los umbrales mínimos de inscripción de los partidos políticos, esto con la intención de adecuar la norma a aquellos grupos que hoy no tienen la capacidad de reunir el mínimo necesario pero que desean participar.  En este batallón de grupos encontramos a aquellos que se ven a si mismos como los representantes del “espíritu de la plaza”. Estos grupos buscan tomar un atajo procedimental bajo la excusa de que son los que hablan por todos aquellos que protestaron en la plaza, pero que al final de cuentas no firmaron sus hojas de adhesión. Difícil este caso, pues los partidos políticos actuales, a los que ha costado conseguir la autorización para participar, no querrán ver que un grupo de nuevos llegados al vecindario reciban un tratamiento express que los equipare finalmente a unos y otros.

La última de las situaciones que condicionaran el proceso es la del financiamiento político. Con las experiencias pasadas, los procesos penales contra donantes y las rigideces del sistema está claro que el dinero tomará otras rutas o no llegará a las tesorerías de los partidos políticos como en antaño. Por lo tanto, ese factor tendrá menos peso en la contienda.  ¿Si esto es así, entonces cuáles serán los factores claves? En mi opinión, conocimiento y organización territorial. Aquél partido que logre reclutar personajes de mayor conocimiento de audiencia tienen varios metros ya delante de los otros. Jimmy Morales, aun cuando no era un político de carrera larga era un personaje de medios, conocido a lo largo y ancho de la geografía del país. Él fue un típico caso de un personaje conocido, que sustituye la gran inversión por el posicionamiento previo.  Y el otro tema será la estructura partidaria: aquellos que movilicen mejor, más rápido, más lejos, serán los que logren llevar los votos a las urnas.

Estamos frente a un proceso inédito. Todo lo mencionado arriba hará muy interesante el análisis acerca de cómo se configurarán las opciones políticas para el 2019. Mientras las organizaciones políticas calientan motores, nosotros preparemos la butaca para asistir a una de las escenas política jamás vista.

CACIFRoberto Ardón