Crisis de Estado y ruta de salida

Por Phillip Chicola

Publicado 28/08/2017

El presidente Jimmy Morales, en un arrebato de bilis y con el temor de enfrentar a la justicia, tomó la torpe decisión de declarar persona Non Grata al Comisionado de CICIG, Iván Velásquez Gómez. Dicha medida habría contado con el apoyo de diputados, ministros y personas individuales que se sienten bajo la mira de la justicia.

Contrario a su función constitucional de velar por los intereses de la nación, el Presidente ha actuado movido por intereses puramente personales. El temor de ver a su hijo y hermano enfrentar un debate oral por fraude y lavado, y el temor propio de enfrentar las acusaciones de financiamiento electoral ilícito, son las motivaciones que hoy mueven sus decisiones.

Su miopía política le ha impedido ver los efectos de su actuación. La lucha contra la corrupción cuenta con un respaldo superior al 90 por ciento de la población. Y para la comunidad internacional, la agenda de depuración judicial es un proceso no-negociable en el marco del Plan de la Prosperidad y de los respaldos del concierto de naciones a Guatemala. Sin olvidar que ningún actor políticamente relevante a nivel nacional ha apoyado la posición del mandatario.

Con su decisión, Morales sólo ha venido a generar una enorme crisis de Estado.

Y para evitar agudizar la crisis, el Presidente está obligado a acatar la resolución de la Corte de Constitucionalidad que suspende provisionalmente la declaratoria de persona Non Grata.

Asimismo, para atender la grave situación nacional, a los guatemaltecos nos toca asumir el liderazgo de reconducir el proceso de construcción de Estado. Es importante que los actores relevantes y los notables del país integren una Instancia Nacional de Consenso, que promueva la Unidad Nacional. Es importante encontrar una ruta política para recobrar la gobernabilidad y reducir la polarización que impera en el ambiente. Y es de suma importancia encauzar una agenda de reforma institucional que incluya reformas en materia electoral, sistema de justicia y gestión de la administración pública.

La lucha contra la corrupción nos unió en el año 2015. Y tenemos que recobrar esa unión nacional. Debemos ver hacia el futuro. Y apostar por un sistema político libre de corrupción, con fortaleza institucional y que responda a los intereses nacionales y no personales.

CACIF