“Estoy cansado de Guatemala”

Por Jonatan Lemus

Publicado 20/08/2017

Este es un país de contrastes. De la calma y el silencio del lunes y martes de “puente” en la Ciudad de Guatemala, se pasó a un miércoles agitado, agobiante, y para el olvido. Árboles talados sin autorización en un bulevar de la ciudad, y más doloroso aún, el ataque armado en uno de los principales hospitales del país fueron las noticias de la mañana.

En las redes sociales y medios televisivos pude observar decenas de imágenes dolorosas, pero quedé impactado por una escena. Una mujer con un recién nacido en brazos, lloraba al no encontrar a su hija, quien también se encontraba en el hospital. Mientras derramaba sus lágrimas ante las cámaras de la televisión, la mujer expresó una frase que me quedó rondando en la cabeza. Aquella mujer exclamaba: “¡estoy cansada de Guatemala!”.

Seguramente muchos hemos expresado las mismas palabras, o una variación de las mismas, en diferentes situaciones. Desde tener que enfrentar el tráfico, baches en la carretera, o hasta sufrir la pérdida de algo material o un ser querido a manos de delincuentes. A todos nos ha cansado Guatemala en algún momento, y por alguna razón. Seguramente antes de leer esta opinión, usted lector encontró uno que otro análisis o noticia que le ha dejado con una sensación negativa, de desánimo y desesperanza sobre el futuro del sistema político y del país. Yo mismo he escrito varios análisis con una perspectiva relativamente pesimista sobre la política.

Sin embargo, mientras reflexionaba sobre la frase tan llena de sentimiento de aquella pobre mujer, también meditaba sobre las razones por las cuales, aunque en algún momento de la vida algunos hemos decidido marcharnos, tarde o temprano esta nación nos ha hecho el llamado a volver. ¿Por qué a pesar de la pobreza, la inseguridad, entre otras limitaciones, muchos aún sueñan con algún día poder regresar a este su país, Guatemala?

Cada quien tendrá sus razones. Algunos han enfatizado factores como el clima maravilloso, la amabilidad de las personas, o el ingenio del guatemalteco. Han existido varias campañas mediáticas exaltando lo positivo del país, que han buscado minimizar, aunque sea por un momento, la triste realidad de muchos compatriotas. Sin embargo, estos esfuerzos han experimentado rechazo de algunos que, con argumentos válidos, enumeran las mil razones por las que no deberíamos sentirnos orgullosos de nuestra situación.

En lo personal, no me gusta ubicarme en ninguno de esos dos bandos. Reconozco que Guatemala posee características únicas que atraen tanto a locales como extranjeros. Pero también soy consciente de los grandes retos en los diferentes ámbitos de la vida política, económica y social. Entonces, ¿Por qué quedarse? ¿Por qué seguir aquí aunque duela? ¿Por qué seguir aquí aunque canse?

Muy probablemente todo se resuma en dos palabras: fe y amor. Esos dos elementos son una razón de peso para que muchos guatemaltecos, a pesar de todo, sigan creyendo que se puede construir un país mejor. La fe para creer que, aunque hoy día la realidad nos dicte todo lo contrario, es posible un país en paz y próspero. El amor para actuar y hacer buenas obras aunque el prójimo no necesariamente las reconozca o agradezca. La fe para creer que las diferencias ideológicas o étnicas nos pueden hacer fuertes, y el amor para tolerar y aceptar esas diferencias.

Ciertamente, mientras escribo estas líneas habrá personas planificando su próximo movimiento para dañar a la sociedad. Muchos otros estarán buscando una oportunidad para enriquecerse ilícitamente, mientras otros se agregarán a la lista de los que han perdido la esperanza. Ciertamente, siempre existirán aquellos que con sus acciones hacen que Guatemala nos canse. Sin embargo, este es un momento clave para la historia del país. Ante los cambios que enfrentamos, todos los sectores y grupos sociales debemos reflexionar sobre lo que hemos hecho mal, pedir perdón y perdonar, si es necesario, y comprometernos con transformar ese cansancio de Guatemala, en un cansancio por Guatemala.

 

CACIFJonatan Lemus