Brechas en educación superior impiden empleo productivo

Durante la presente semana el Instituto Nacional de Estadística (INE), dio a conocer la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos 2-2017.

El principal hallazgo de esta medición fue la alta tasa de jóvenes en el mercado laboral guatemalteco. Se estima que 11.2 millones de guatemaltecos se consideran Población en Edad de Trabajar (PET), de los cuales 40% son jóvenes entre 15 y 19 años, y un 34% se ubican entre los 20 a 24 años. Es decir, tres cuartas partes de la población guatemalteca se encuentra apta en edad para ejercer funciones productivas.

Asimismo, la encuesta arrojó que 6.6 millones de guatemaltecos se ubican en la Población Ocupada, aquellos que durante la semana de referencia trabajaron al menos una hora, de los cuales el 73.7% tiene más de 25 años.

Es así como el mercado laboral guatemalteco presenta como principal fortaleza su capital humano joven. Sin embargo, no todo son buenas noticias ya que como un segundo hallazgo, el 55% de la población de 15 y 24 años se encuentra desempleada.

Mucho se habla de las pocas fuentes de empleo para los jóvenes, pero vale la pena examinar otras variables que explican esta situación. Primero, se observa que el 57% de la población ocupada obtuvo el nivel primario, un 37% alcanzó diversificado y apenas un 6.3% cuenta con estudios superiores. El dato más alarmante de esta medición, es que de los jóvenes entre 15  y 29 años solamente el 1.04% posee el nivel superior aprobado, mientras que un 32.58% presenta el nivel diversificado incompleto. En este sentido, existen importantes brechas educativas que impiden alcanzar las competencias requeridas para los puestos ofertados en el mercado de trabajo.

Como segundo elemento, los sectores con mayor población ocupada son el agrícola (31%), y el comercio (28%). Sin embargo, ambos sectores presentan los niveles de productividad más bajos lo que podría traducirse en puestos menos competitivos con un menor nivel de renta.

Por lo tanto, en la medida en que no exista una priorización en la educación tanto en niveles medios como superior, las oportunidades de empleo no podrán caer del cielo. Es imprescindible reenfocar la educación hacia carreras más competitivas y que abran nuevas oportunidades a los jóvenes para adaptarse a las nuevas formas de trabajo basadas en la innovación y la tecnología.

Mientras nuestro país no se adapte con nuevas formaciones que respondan a las necesidades del mercado laboral del futuro, seguiremos con importantes brechas que impiden al país ser más productivo y crecer de forma sostenida.

CACIFClaudia Galán