Ingresos fiscales sobrestimados peligran presupuesto 2018

 

Por Claudia Galán

Publicado 17/11/2017

El presupuesto representa una herramienta para hacer frente a los problemas socioeconómicos del país, más no para financiar corrupción. Sin embargo, cada año parece ser una constante lucha por subir el gasto sin un aporte significativo a la inversión que el país tanto necesita para crecer.

El proyecto de presupuesto 2018 planteaba inconsistencias técnicas. Primero, nos enfrentábamos a un presupuesto sobrestimado,  con un escenario macroeconómico más optimista de la realidad. El proyecto de Presupuesto General de la Nación 2018 contemplaba un incremento de Q10 mil 500 millones, en comparación del monto de Presupuesto fijado para este año que ascendió a Q77 mil 384 millones. Las proyecciones no obedecen al escenario a la baja planteado por el Banco de Guatemala con un crecimiento para 2018 que podría ubicarse en el límite inferior del 3.0%.

Segundo, evidencia una falta de calidad y eficiencia en el gasto. Al analizar el incremento de gastos por cartera, Comunicaciones encabezaba la lista con un incremento del 76.2% respecto a 2017, mientras desarrollo y agricultura también se ubicaban como las carteras con mayor incremento 31% y 27.9% respectivamente para 2018. Sin embargo, el incremento en el presupuesto de la cartera de comunicaciones no es congruente con la eficiencia y calidad de gasto de esta cartera para 2017.

Tercero, las proyecciones de ingresos fiscales se han sobrestimado derivado de las medidas administrativas implementadas en el año anterior lo que resulta en un crecimiento de la recaudación para 2018, superior al crecimiento de los 5 años previos. En este sentido, el déficit fiscal también es mayor pasando de 1.9% en 2017 a 2.6% en 2018 del PIB, pero menor al 2% recomendado por organismos internacionales. Lo anterior resulta en una relación de deuda pública respecto de los ingresos tributarios que alcanzaría un 237% para 2018, ubicándose en los límites recomendados y perjudicando la calificación de riesgo-país. Es así como el presupuesto termina financiándose a través de la contratación de más deuda pública.

 

Por último, pese a que para este ejercicio prevalecía cierta priorización en el gasto de inversión (20% total), el gasto de funcionamiento del sector público crece sin medida debido principalmente al obligado cumplimiento de los lesivos pactos colectivos de condiciones de trabajo; así como los fideicomisos discrecionales de ejecución de gasto público y la corrupción. Este rubro se ha convertido en el agujero del sector público.

Los desafíos técnicos anteriormente citados fueron tomados en consideración dando lugar a un dictamen favorable de la Comisión de Finanzas del Congreso de la República al Proyecto de Presupuesto 2018, pero con un monto menor de Q84 mil 596 millones, menor a los 87 mil 900 millones planteados en el proyecto inicial.  Sin embargo, la meta de recaudación en el dictamen permaneció en Q63 mil millones, lo que sobrestima las proyecciones de ingresos fiscales y pone en riesgo su viabilidad, dando pie a desequilibrios financieros, que terminan financiándose a través de la contratación de más deuda pública.

 

 

 

 

 

 

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