Institucionalidad y crecimiento

 

Por Claudia Galán

Publicado 29/10/2017

Si recordamos el famoso libro de Douglass North sobre desarrollo económico e instituciones, definía a estas últimas como las reglas del juego, aquellas que determinan las restricciones y los incentivos en la interacción económica, política y social.

Surgió entonces el nuevo paradigma donde las instituciones son la clave del desarrollo económico de los países. Pese a ciertos consensos existentes, vale la pena plantear en el debate el siguiente cuestionamiento: ¿son las buenas instituciones un resultado del crecimiento económico o el crecimiento económico un resultado de las buenas instituciones?

 

Investigaciones recientes demuestran el papel fundamental de las instituciones en el crecimiento económico. Primero, indican el impacto de la calidad de la gobernabilidad incluyendo el grado de corrupción y la eficiencia del sector público. Segundo, determinan la extensión legal de la protección de la propiedad privada y la aplicación de normativas. Tercero y no menos importante, explican el nivel de limitaciones institucionales y su incidencia en el crecimiento.

Es así como las medidas institucionales impactan en las condiciones de inversión y crecimiento económico de un país. En este sentido, la capacidad de una economía para atraer flujos de inversión se ve motivada por el rol de la institucionalidad.

Vale la pena establecer una distinción entre la percepción del funcionamiento del Estado e instituciones económicas y políticas concretas que llevan al desarrollo económico. Es así como la discusión se centra en la falta de “buenas instituciones”, económicas y políticas, para alcanzar crecimiento económico.

Las instituciones económicas establecen los incentivos de los agentes económicos. Las personas que toman las decisiones de crear empresas, invertir e innovar se encuentran condicionadas ante las regulaciones existentes. En función de la seguridad que perciban en el marco normativo, se creará la confianza para realizar dichas inversiones. Es así como la principal función de las instituciones es reducir la incertidumbre.

En este sentido, el ambiente institucional tiene un rol determinante en la atracción de flujos de inversión. La seguridad jurídica, se convierte en un factor fundamental para que los agentes estén dispuestos a emprender. Por tanto, las normas deben cumplirse sin distinción, con el fin de que exista la confianza de que quienes apliquen los distintos aspectos normativos lo realicen de forma transparente y sin sesgos. La existencia de una cultura de cumplimiento de contratos y acuerdos es el principal requisito para invertir.

Lo anterior hace eco con la debilidad institucional guatemalteca que se ha visto acentuada por instituciones que han politizado la justicia e incumplido acuerdos, obstaculizando así la atracción de inversiones en nuestro país.

Lejos de implementar políticas de inversión en infraestructura, investigación y desarrollo de nuevos mercados, así como políticas distributivas en salud y educación, para corregir las fallas existentes, el Estado ha incumplido su papel.

La clave es que tanto las instituciones como las políticas económicas promuevan el bienestar de la ciudadanía, más no la satisfacción de los intereses políticos y económicos particulares.

En este sentido, mientras la justicia se mantenga politizada con el fin de favorecer una agenda paralela con intereses políticos y económicos particulares, no existirán los principios básicos para formar esas “buenas instituciones”.

El camino debe orientarse hacia un sistema Judicial independiente que tenga la capacidad no solamente jurídica pero también económica, para juzgar las actuaciones del Ejecutivo y del Legislativo, respaldado por una administración pública que garantice la calidad técnica y la continuidad de las instituciones y de las políticas.

Estos son principios democráticos occidentales que han permitido la adopción de “buenas instituciones”, que han brindado resultados económicos satisfactorios y bienestar para la sociedad. Es así como el clima de las políticas establecidas por las medidas institucionales forja las condiciones para las inversiones y el crecimiento de un país. El crecimiento económico se convierte en un resultado de las buenas instituciones.

CACIFClaudia Galan