Invitado VIP







Paulo de León:
“El concepto de desarrollo es integral”


En el artículo: Análisis actual de la situación rural de Guatemala, escrito por Paulo de León, analista y socio fundador de la Central American Business Intelligence (CABI), y publicado en el documento Perspectivas del Sector Empresarial, nuestro invitado VIP plantea que es importante dedicar esfuerzos a cerrar la brecha entre lo urbano y rural, por medio de una planificación ordenada de la urbanización y a través de mejorar las condiciones socioeconómicas de desarrollo en el área rural.

En este sentido, menciona que la focalización de los esfuerzos de un Gobierno tiene que ir direccionado a los segmentos más atrasados en materia de indicadores sociales, pero sin dejar de tomar en cuenta el resto de la población.  

A continuación, compartimos una buena parte de su planteamiento sobre el tema: “La definición de ruralidad depende de la aglomeración de personas que viven en un espacio común. La ruralidad deja de existir cuando una comunidad crece en población en torno a un caso territorial para convertirse en población urbana. Algunas veces la ruralidad está asociada a gente de pobreza extrema, con justa razón, ya que hay una asociación en el caso de Guatemala entre pobreza y ruralidad.

No obstante, cuando un pueblo alcanza cierto nivel de tamaño poblacional tampoco significa que sus habitantes dejen de ser pobres. Hay pobreza urbana también, la cual muchas veces es dejada de lado pero que también debe de ser tratada. Esta introducción sirve para concluir de manera inmediata que el desarrollo no puede dividirse en desarrollo rural o urbano, el desarrollo es simplemente transversal a toda la sociedad.

Guatemala, en la última estimación del 2008, se calculó que un 54% de la población vive en la ruralidad. Sin embargo, hay una tendencia clara y evidente de urbanización del país en los últimos años. Algunos cálculos muestran que para el año 2025 o a más tardar 2030, el 75% de la población del país será urbana. Este hecho es importante recalcarlo a la luz de la importancia que se le ha dado por parte del Gobierno al tema del Desarrollo Rural. El futuro de Guatemala, y un futuro no muy largo en el tiempo, estará en ciudades o poblaciones urbanas. Lo que nos debería llevar a pensar como país, ¿qué tipo de ciudades queremos que nuestros habitantes tengan? Para ello se debe priorizar inversión pública, pero el aumento de planificación de ordenamiento territorial a nivel municipal es la directriz que guiará la inversión en esas nuevas ciudades, particularmente en el tema prestación de servicios públicos así como privados.

Cuando uno revisa y compara con otros países rápidamente salta una constatación. La urbanización es un proceso que tarde o temprano llega y que no se necesita de ninguna prospección muy elaborada para llegar a concluir que en Guatemala sucederá lo mismo. En la región latinoamericana, es evidente que Guatemala va rezagado y de hecho de último en la fila. Chile logro esa urbanización en 1940, Costa Rica en 1983 y hasta Nicaragua en 1988. Este atraso es algo positivo, ya que nos da ese horizonte de planeación y de preparación para lo que se viene y que no pase lo que pasó en varios países de latinoamericana en donde la urbanización se dio sin dicha preparación y se han creado ciudades estilo asentamientos.

No hay duda entonces que al mismo tiempo que se trabaja en el tema rural, debemos de hacerlo en lo urbano, ya que el concepto de desarrollo es integral. Pero no sólo eso es también subjetivo, ya que el desarrollo trata con los deseos de las personas, los cuales cambian con el tiempo y con las generaciones.

Sin embargo, para lograr este objetivo, nuestro invitado VIP insiste que antes se debe trabajar en reducir la brecha urbano-rural en materia de indicadores socio-económicos en Guatemala, los cuales aún presentan diferencias significativas. Por ello, es importante desarrollar una serie de políticas públicas enmarcadas dentro de una Estrategia Nacional de Desarrollo, que no es otra cosa que una Estrategia de Crecimiento o de Reducción de Pobreza. Es decir, un plan de largo plazo, que no importando quién sea el gobernante, los objetivos y fines estén explícitos.

Y concluye con la idea de que es importante reconocer que si bien la brecha entre lo rural y urbano justifica que se debe de poner atención a la ruralidad, el concepto de desarrollo nos recuerda que es integral y que si bien es necesario focalizar esfuerzos en lo rural porque allí está el atraso, no se puede olvidar la parte urbana del país”.

 

 

 

     

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         

 

 

 

 

 

     

 

 

 

   

 

 

 

 

 

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