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Gallina de huevos de oro se va
La directora de Competitividad de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), Fanny D. Estrada, cita en su columna semanal de la sección de negocios de Prensa Libre del pasado lunes 8 de marzo que se va de Guatemala "la gallina de los huevos de oro".
El viernes de la semana recién pasada Prensa Libre informó que las exportaciones de banano que se realizaban por Puerto Quetzal se van a trasladar al Puerto de Chiapas en México. Decía la información que Q27 millones de ingresos que recibía nuestro puerto del Pacífico por prestación de servicios se irán a otro bolsillo. En este caso, no matamos la gallina, la desesperamos, y simplemente se fue a poner sus huevos de oro a otro país.
Textualmente la noticia citó las declaraciones de la empresa: “Hasta ahora trabajábamos con Puerto Quetzal, pero por decisiones gubernamentales los cruceros tiene prioridad y los cargueros deben esperar; y con fruta perecedera esto no puede ser”. La razón de tal actitud por parte de la empresa internacional es perfectamente explicable.
Esta no es la primera historia de este tipo. En los últimos meses hemos escuchado historias similares de empresas que se han trasladado a panamá, México y otros países porque en Guatemala no ocurren los cambios necesarios para bajar los costos, mejorar la productividad y la competitividad.
La presión a la que están sometidas las empresas hoy en día para sobrevivir tanto en Guatemala como en el mercado internacional es muy grande. Los competidores que tenemos – que son muchos – innovan cada día, mejoran sus sistemas, bajan sus costos con tal de atraer a los clientes. Pero no se quedan solo allí. Para poner un ejemplo, hace una semana la ciudad de Laredo, Texas, invitó a 60 empresas exportadoras de Centroamérica a visitar su infraestructura de transporte hacia EE. UU. Con el fin de atraerlos para que sea a través de ellos que pasen los contenedores de exportación e importación de la región.
Tiraron la casa por la ventana, les colocaron compradores de la zona central de Estados Unidos, los reunieron con las dos más importantes líneas del tren les dieron conferencias, les presentaron análisis de costos, estudios logísticos para motivarlos a cambiarse de Miami, Los Ángeles o New York o cualquier otro puerto.
Lo que importa de la historia anterior es que si quienes tienen en sus manos las acciones que se necesitan para ampliar la infraestructura del país –como es el caso de mejorar los puertos con más posiciones de atraque, mayor profundidad, desarrollo de terminales especializadas, etcétera-, no se ponen las pilas, poco a poco veremos desfilar más gallinas de huevos de oro.
La solución para atraer recursos frescos a desarrollar mejores carreteras, puertos y concluir el aeropuerto, está en el Congreso hace varios años. La Ley de las Alianzas para el Desarrollo ha sido discutida, consensuada y está lista para ser aprobada.
No es posible tener que sacrificar un sector por otro. En este caso del puerto del océano Pacífico, la prioridad se les ha dado a los turistas, dejando en segundo lugar a la carga de productos de exportación. Si yo tuviera que tomar la decisión, realmente no sabría qué hacer porque ambas actividades económicas son vitales para la economía del país.
En el ejemplo citado en este artículo, lo que el país perdió es la prestación de un servicio, pero lo mismo seguirá ocurriendo con otras actividades productivas donde el peso de los altos costos hace que las empresas dejen de existir o busquen otros horizontes en búsqueda de la sobrevivencia en el mundo de la globalización.
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